Lección guiada · Intermedio · Finales
Alfiles de distinto color: dos peones de más y tablas
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Texto
Hay una situación en el ajedrez donde contar material deja de funcionar: cuando cada bando tiene un solo alfil y son de distinto color. Esos dos alfiles no van a coincidir jamás en una casilla, así que ninguno defiende del otro y, sobre todo, ninguno puede echar al otro de donde se plante. Eso convierte al alfil del bando débil en una barrera perfecta: si consigue vigilar las casillas por donde tienen que pasar los peones enemigos, esos peones no pasan nunca — da igual que sean uno, dos o tres. Es el final donde más partidas ganadas se escapan y donde más partidas perdidas se salvan, y en los dos casos por el mismo motivo: se cuentan los peones en vez de mirar el color de las casillas.
La idea clave
Con alfiles de distinto color, lo que decide no es cuántos peones tienes: es si el alfil defensor puede vigilar las casillas de avance. Peones juntos, aunque sean dos, se bloquean con un alfil y un rey. Peones pasados SEPARADOS ganan, porque un alfil solo no llega a los dos lados del tablero a la vez.
Ejemplo 1 · Dos peones de más, y no hay manera
Blancas tienen dos peones de ventaja. El alfil negro de b7 vigila c6 y d5 a la vez, y con eso basta para hacer tablas.
- Ke5 Antes de mover, cuenta el material: tengo dos peones de ventaja. Ahora mira las casillas por las que mis peones tienen que pasar — c6 y d5 — y fíjate en que las dos son claras, del color del alfil negro. Ese alfil, desde b7, las vigila las dos a la vez sin moverse. Ahí está la partida entera.
- Ke7 El rey negro se coloca enfrente. La defensa de estos finales se reparte así: el alfil se ocupa de las casillas de su color y el rey de las otras.
- Bh6 Maniobro con mi alfil buscando una diagonal desde la que apoyar el avance. Y aquí está lo que hace único a este final: mi alfil es de casillas oscuras, así que NUNCA podrá defender c6 ni d5. Puedo colocarlo donde quiera — esas dos casillas no las tocaré en toda la partida.
- Kd7 El rey vuelve a su puesto. No tiene que hacer nada más que estar.
- Bf8 Sigo probando diagonales. Fíjate en que el negro no necesita calcular nada: le basta con mantener el alfil en la diagonal a8-h1 y el rey delante del otro peón.
- Ba8 Y el alfil se limita a ir y venir entre b7 y a8, sin salir nunca de la diagonal que importa. Tablas, con dos peones de menos. El motor lo confirma: da a las blancas menos de un peón de ventaja evaluada, y eso teniendo dos de más sobre el tablero. Cuando veas alfiles de distinto color, deja de contar y mira los colores de las casillas.
Ejemplo 2 · Cuándo sí se gana: peones separados
Los mismos alfiles de distinto color, pero ahora los peones están en b5 y f5, en extremos opuestos. Un alfil no puede estar en dos sitios.
- Be2 Mismo material que en el ejemplo anterior y evaluación completamente distinta: aquí el motor da victoria clara. Lo único que ha cambiado es la distancia entre mis peones — uno en b5 y otro en f5, con cinco columnas de por medio.
- Be5 El alfil negro intenta cubrir las dos casillas de coronación desde la diagonal larga, que es su mejor intento.
- Bf3 Y yo lo disputo. La aritmética del final es esta: mi rival tiene UNA pieza para vigilar DOS peones que avanzan por lados opuestos, más un rey que tampoco puede estar en dos sitios. Antes o después uno de los dos pasa.
- Bg3 El alfil busca otra diagonal desde la que llegar a los dos peones.
- Bh5 Sigo maniobrando para expulsarlo de la diagonal buena. Con peones separados no hay prisa: el defensor no puede mejorar su posición, solo esperar.
- Bh4 Y él sigue intentándolo, que es todo lo que puede hacer.
- Be8 Mi alfil se coloca para apoyar el avance de b5 mientras el otro peón espera su turno en f5.
- Ke7 El rey negro tiene que elegir un lado, y ese es el momento en que el otro peón echa a andar. Guarda la regla completa, que es la que hay que saber: con alfiles de distinto color, dos peones JUNTOS suelen ser tablas y dos peones SEPARADOS suelen ganar. La distancia entre ellos vale más que su número.
Práctica
Alfiles de distinto color y dos peones pasados, pero esta vez separados por medio tablero. Maniobra con el alfil para disputarle la diagonal desde la que vigila los dos.
- Mismo material que en el ejemplo de tablas y aquí se gana: lo que cambia es que tus peones están en extremos opuestos. Reposiciona tu alfil por la diagonal que apoya el avance del peón de b.
- Le disputas la diagonal larga. Él tiene una pieza para dos peones que avanzan por lados contrarios. Ocupa la diagonal larga que su alfil está usando para vigilar tus dos peones.
- Sin prisa. El defensor no puede mejorar su posición, solo esperar a que decidas tú. Sigue maniobrando para expulsarlo de la diagonal buena.
- Y el alfil se coloca para escoltar al peón de b mientras el de f espera su turno. El rey negro tendrá que elegir un lado. Coloca el alfil donde apoye el avance del peón del flanco de dama.
Guarda las dos caras juntas, porque una sin la otra engaña: con alfiles de distinto color, dos peones juntos casi nunca ganan —el alfil vigila una casilla de avance y el rey la otra— y dos peones separados casi siempre sí, porque un alfil no puede estar en los dos extremos del tablero. Cuando veas este final en tus partidas, la primera pregunta no es cuántos peones hay: es de qué color son las casillas por las que tienen que pasar, y a qué distancia están unos de otros.